29 enero 2010

Krispy Kreme ó Los Guaynabitos también son Jíbaros

Y paso lo inevitable, abrieron un Krispy Kreme en Guaynabo y la gente descubrió que son igual de jíbaros y de charros que el resto de la población, dándome una razón más para pensar: “Estos cabrones”.

Tu me vas a decir a mi que no hay nada malo en hacer una fila de 15 horas pa’ comerte una jodía dona, mere mi hermano, ‘ayase al carajo antes que se me olvide. ¿Esta gente no tiene algo más importante que hacer que estar parao como vacas al matadero para poder comerse una dona que sabe igual que las que venden los de Hogar Crea en las luces?

Soy de Caguas y pude ver hace dos años como los nenes anormalitos que se convirtieron en padres de familia y en madres solteras estando en minoría de edad hacían fila por horas para poder comprarse una jodía dona, como si Homero Simpson hubiera muerto y hubiera reencarnado en todos los puertorriqueños su gran sentido de idiotez. (Para ver como fue la llegada del primer Krispy Kreme a este chiste de país y de donde me robe la idea de hacer esta porquería de post de relleno dale deo aquí.)

Muchos decían que eso era porque era en Caguas, lugar donde los primos se casan entre sí y donde grabaron la película Congo, que eso era normal porque así son los jibaritos. ¿Pero y qué pasa cuando ponen una tienda gringa en otro pueblo? Es más, ¿y qué ese pueblo sea sinónimo de la comemierdería que aqueja a este país como el hepatitis c aqueja la entrepierna de Toño Rosario?

La respuesta es fácil, va a pasar lo mismo. O sea, lo mismo que va a pasar cuando habrán uno en Ponce, en Mayagüez, en Bayamón, en Carolina y en cualquier otro pueblo que quiera ver como sus pequeños comerciantes se esfuman por favorecer a los que ya están guillaos y no a los que están jodíos. Si tuvieran la misma iniciativa para moverse cada vez que el gobierno los jode con sus leyes este sería un paraíso de país, pero no. Que carajo, es mejor comprarse una dona que te va a provocar un infarto antes de los 35 que luchar por que no pongan más contribuciones innecesarias que siempre terminan en los bolsillos de los políticos. ¡Pendejos!

Así que abrieron otro Krispy Kreme en Guaynabo (ciudad famosa por los guaynabitos, el canal 4 y cuna de el primer muerto famoso Luis Vigoreaux) y hasta allá fue la gente a abrirse las nalgas ante las multinacionales para que nos puedan meter las fekas bien duro y venirse llevándose todas la ganancias fuera del país.

Solamente chekeense a estos cabrones, ah, y si los reconocen por la calle por favor sacrifíquenlos antes de que se reproduzcan:


Esta doña puerca que se hizo el dubi dubi durante un mes esperando este glorioso día fue la primera persona en hacer la fila, estuvo desde las dos de la tarde del día anterior para ser la primera en comprar donas. La cosa es que cuando abrieron el primer Krispy Kreme en Caguas ella también fue la primera en la fila, no en balde tiene más barriga que tetas. ¡Vieja puerca!


En algo se tenía que notar que eran guaynabitos, ¿no? Pues chekeense a estos manganzones que se amanecieron jugando Xbox y no fueron a coger clases un miércoles para comer donas que saben igual que las donas del enanito Holsum antes que muriera aplastado por una de ellas. Fíjese en los hamburguers de Wendy’s sobre la mesa y la camisa de Power Rangers en un cabrón que ya tiene un jiki en el cuello. Si a mi me sale un hijo así me abochornaría de tener un nene maricón.


Hasta los mejicanos que tocaban música ranchera en Mochomo’s y que están vagando por ahí le llegaron a la apertura de la mierda esa. Fueron llevados por su manejador artístico El Chino Boca e’ Chopa. Por favor, si algún día me ven posando para una foto frente a un cártel que anuncia donas me pueden cortar las bolas junto a mi dignidad y echarlas en un trago como si fueran Alka-Seltzer. ¡Fokin mamaos!


Lo bueno de esperar 15 horas para comprar unas míseras donas es que puedes imaginarte que estas en un Casino cachendoso con una mesita de domino tecata mientras el resto de la fila te mira con envidia. ¿Quién es el más feo en esta foto? Hmm, muchas opciones. Chekeate la mía, entre medio de las dos tipas que están sentadas en la mesita hay una mujer que se parece al cabrón violeta gordo que dibujaban en las paredes de los McDonald’s antes, esa mujer esta agonizando por todo el esfuerzo que esta haciendo sentada en la fila. ¡Rápido! ¡Tráiganle un Whopper doble carne extra queso!


Aquí podemos apreciar la esencia del guaynabito, en especial al de la camisa roja con su pipita y su calvicie prematura debido a su colesterol alto por comer donas a altas horas de la madrugada después de beber alcohol como si fuera ilegal y jartarse una mixta de los Churri’s. Sus dos amigos actúan como lo que son, idiotas funcionales que nunca pasaran necesidades en sus vidas, y todos esperan sentaditos como buenos hermanitos en las sillitas que papi y mami les compraron en Wal-Mart para que el nene no se canse haciendo fila para comprar donas. ¡Cabrones!


Porque nada dice: “Soy un hijoeputa de la vida” como estar acostado frente a un anuncio de donas. Mientras estos títeres pasan la noche haciendo fila y creyéndose que la vida es un video de reggaeton donde estudiar es una perdida de tiempo en sus casas se encuentra su mamá pegá al televisor para no perderse la novela y su papá esta en un cuarto escondido planeando su próxima escapada con su chilla. ¡Viva Puerto Rico puñeta!


Los niños, el futuro obeso mórbido en Puerto Rico. Fíjense como se le caen las babas a estos dos chamaquitos que se criaron sin saber quien era Tití Chagua, Tío Nobel y Pacheco, pero si saben bien quienes son Hannah Montana, Lazytown y los Jonas Brothers. Por el resto de sus vidas escolares estos futuros pacientes de hipertensión serán recompensados con donas cada vez que saquen buenas notas, creando así una bola de mierda que cuando crezca dejara una tercera parte de su salario en doctores y en medicinas engordando así los números bancarios de las farmacéuticas y las aseguradoras.

¡Al Carajo Se Irán! ¡Cabrones!

21 enero 2010

Historias del Corillo Bellaco: Moncho 3 Pies


-¿Estas alcohólico cabrón?

-No, lo que pasa es que mi mujer jode mucho.

Este intento de interrogatorio de mi parte entre medio de Heinekens en plena Noche Buena pudiese resumir la vida de mi pana Moncho 3 Pies. De todos los integrantes del Corillo Bellaco Moncho siempre fue el menos comprendido y con peor suerte de todos, como si hubiese nacido bajo una nube negra a la que al final podía escupir y reírsele sin ningún problema. Querido por pocos, odiado por muchos. Su padre era un militar que quiso ser abogado después de viejo y tan pronto paso la reválida le grito a su familia desde su carro lleno con todos sus motetes: “¡Chekeamos, chorro e’ locos!”, para no volver jamás. Sus hermanas cuando niño lo habían sometido a experimentos tan crueles como darle a beber gasolina diciéndole que era Hawaiian Punch y enseñarle el primer material pornográfico que vio en su vida que consistía de una mujer, un caballo y un condón lleno de semen equino. Según su propia admisión Moncho había sido “un chamaquito de esos que les fundieron el cerebro con Ritalin en los ochenta para que se estuvieran quietos”.

Fue bautizado con ese nombre por el corillo porque cada vez que lo llamábamos para jugar baloncesto lo interrumpíamos a mitad de su dosis diaria de porno y salía al frente de su casa encojonao vestido con solo un boxer para que pudiésemos notar lo que estaba haciendo. Lo hizo hasta el día que Kebo después de varias advertencias le tiro con la bola de basket hacia sus manoseados genitales mientras le gritaba: “¡Avanza y ponte ropa, jodío cabrón, que hace falta uno pa’l doble cancha!”

Aunque nunca había salido del país para nosotros era como el gringo del grupo ya que, además de ser alto, blanco y vestirse como un payaso violento de mahones anchos (o sea, rapero), también estudiaba en Buchanan y su conocimiento del ingles le permitían escuchar las canciones de Cypress Hill mientras la mayoría solo escuchaba a Baby Rasta y Gringo. Solo una excusa más para que le dieran de codo en su propio barrio.

La realidad era que lo evitaban por su sinceridad tan inoportuna y tan “en tu cara” que no muchos soportaban. Fue esta misma sinceridad la que provoco que en una tarde de tantas en la cancha, ante la pregunta de Pichi Poca Vida a Carlitos Crack sobre si el hombre que acompañaba a su mamá a hacer compras era su nuevo novio, el entrometido de Moncho 3 Pies gritará bien duro: “¡No! ¡Ese es el que se lo mete!", seguido de las risas de todos nosotros y la mirada encojoná de Carlitos a Moncho.

Fuera la razón que fuera para que lo trataran igual que a Magic Johnson en la N.B.A. el día que anunció que tenía sida para mi Moncho siempre fue uno de mis mejores amigos. Tal vez sea que me identificaba con su sincera crueldad al insultar y decirle las verdades que nadie aguanta a los demás, o tal vez porque con él me di cuenta que siempre se podía aprender algo de alguien no importa cuan jodía estuviese esa persona en la vida.

Hasta puedo decir sin temor a equivocarme que de todo el Corillo Bellaco de Moncho 3 Pies es de quien más historias y recuerdos guardo en mi maltratado cerebro. Desde morder perros en defensa propia, pasando por fingir ataques de epilepsia en la playa para poder montarle conversación a las nenas que de otra forma no nos hablarían, hasta salvar mi vida la vez que pensamos que nadar de Palominos a Palominitos no era tan lejos.

Pero la historia que mejor recuerdo de Moncho 3 Pies y que todavía me hace preguntarme a mi mismo si cometimos algún delito sexual fue una que ocurrió la noche del Día de Acción de Gracias del año 2000.

Esa noche Moncho y yo decidimos darle una visita a nuestra vecina Dayna Tetas. Dayna era una nena que cogía clases de catecismo con nosotros que no era lo suficientemente linda como para salir con ella pero que tenía unas glándulas mamarias en el pecho que fácilmente podían erradicar la hambruna en África. Dicho en otras palabras, era una de esas nenas que uno no se lo metería pero si quisiera apretarle las tetas un rato por curiosidad a ver como se sienten.

Cuando llegamos a casa de ella se encontraba planeando una salida para el cine con unas amistades de ella que no conocíamos. Hablo a solas un rato con sus amigas y nos pregunto si queríamos ir con ella. Moncho y yo nos miramos con nuestras indumentarias raperas que nos hacían ver sospechosos ante los ojos de cualquier guardia de palito de mall en quiebra y no lo dudamos en ningún momento. Solo habían dos carros, el de Dayna, que era un Technica rojo y el de la amiga de ella. Dayna nos dijo a Moncho y a mi que nos fuéramos en el carro solo con ella. No nos pareció raro que solo fuéramos Moncho y yo en el carro con Dayna mientras sus amigas estaban en otro carro. “Dale” fue lo que dijimos y nos montamos. Cuando llegamos a los cines de Montehiedra ya la tanda se había acabado. “Pues vamos pa’ San Juan” alguien menciono, “dale” fue lo que dijimos.

Llegamos a un liquor store y decidimos que añadiríamos un cuarto integrante al carro, mi buen amigo José Cuervo añejo – Reserva de la Familia. Ya para este punto el otro carro se había desaparecido y no nos importaba mucho, solo queríamos bebernos el tequila y seguir por ahí sin rumbo.

Sentados en la playa fue donde los tres, Moncho, Dayna y yo, decidimos bebernos el tequila y hablar mierda un rato. De sipi en sipi nos lo acabamos entre los tres. Es importante recordar que una botella de tequila repartida equitativamente entre tres personas cuyos cuerpos apenas ni tenían veinte años puede causar los mismo efectos que meterle una Viagra molía en un trago al viejo verde de Don Francisco jangeando en los bastidores de sus hostigadas modelos.

Mientras todavía estábamos los tres conscientes decidimos ir a Nono’s en Viejo San Juan para seguir bebiendo y jangeando a lo loco. Por el camino me fije que Dayna tenía el cassette de Boyz II Men y como ya me sentía más suelto y con más valentía le dije que yo también tenía ese cassette. En realidad no lo tenía pero eso la emociono y eso era justo lo que yo quería. Todo esto mientras Moncho me miraba desde la parte de atrás del carro sabiendo que todo lo que yo decía eran mentiras “pa’ ver si caía”.

Cuando llegamos a Viejo San Juan ya la borrachera no dejaba que Dayna guiara bien y le pidió a Moncho que estacionara el carro por ella. Cuando me baje del carro Dayna ya estaba en la acera e introdujo su lengua con peste a tequila barato en mi boca. Ni siquiera tuve que seguir hablándole y ya me la estaba grajeando sin mucho esfuerzo. Lo peor fue que Moncho se dio cuenta, se quedo medio soso pero siguió caminando con nosotros hacia Nono’s. Una vez allí Moncho se fue para el segundo piso del negocio, mientras Dayna y yo nos quedamos en el primer piso porque ella me pidió que le vigilara la puerta del baño para que nadie entrara en lo que ella lo usaba.

Dayna Tetas se tardo con cojones y tuve que entrar al baño de mujeres para preguntarle si estaba bien y porque se tardaba tanto. Pero cuando me asome en la puerta ella estaba mirándose al espejo y parecía como si la nena del Exorcista se le hubiese metido el diablo bellaco por dentro. Me halo hacia ella para seguir el bellaqueo que habíamos empezado en la acera pero esta vez en el baño de las mujeres de Nono’s. Pero esta vez fue tan intenso que sin pensarlo le saque una teta y empecé a chupársela allí mismo en el baño sin ningún concepto de vergüenza ni de cuanto tiempo llevábamos allá adentro.

Tuvo que haber pasado bastante tiempo porque llegué a escuchar la voz de Moncho que me decía que saliera del baño ya. Le metí la teta dentro de la camisa y cuando salimos había un montón de gente haciendo fila, mirándonos mal y pensando: “Estos jodíos bellacos.” Acto seguido le pedí las llaves del carro de Dayna a Moncho quien todavía las guardaba desde que había estacionado el carro. “Acho cabrón, tu vas ahora a bellaquear con esta en el carro y yo aquí como un come queso, mierda es loco, ¡mierda es!” Me sorprendió la negativa de Moncho pero seguí insistiéndole. “Chico, no seas así loco, mírala como esta.” A regaña dientes Moncho por fin cedió las llaves del vehículo y Dayna y yo nos dirigimos hacia el con caras de lagartijos sádicos y relambíos cuando saben que se van a dar una senda jartera.

Llegamos al carro y nos sentamos juntos en la parte de atrás sin ningún sentido de disimulo alguno ante nuestra compartida bellaquera. Apenas habían pasado siete segundos cuando sentí que Dayna se separo de mi boca y empezó a vomitar su propio asiento trasero. Ahí se parecía a la nena del Exorcista pero cuando le daba por vomitar a la mamá y al cura en la cara. Cuando por fin termino de vomitar Dayna sencillamente se desplomo encima del vomito y se fue diez-siete, completamente inconsciente.

Busque a Moncho para irnos de allí. “¡Qué se chonkeo encima cabrón! ¡Embuste! Diablo que badtrip… diablo cabrón, déjame cogerle una teta ahora que esta to’ jodía…”

Cuando íbamos por el camino de regreso a nuestros hogares nuestros cerebros faltos de oxígeno pero si sobrados de alcohol nos dieron la fabulosa idea de que no sería correcto dejarla así como estaba de sucia en su casa. “Cabrón, vamos a un motel a limpiarla. Yo no me atrevo a dejar esa nena así en su casa” sugirió Moncho. Ya para este entonces Dayna había recobrado en algo el conocimiento y cuando le pregunte por la idea parece que dijo que si, en esto no estoy muy seguro pero se que dijo algo cuando le preguntamos si estaba de acuerdo con llevarla al motel. “Dale pa’l motel loco” dije yo.

El motel al que llegamos en la carretera número 1 de Caguas se llamaba El Esquife, valía 15 dólares, era de dos pisos y era conocido como el motel al que uno iba cuando te ponías bellaco y no querías chingar dentro del carro. Caminamos los tres por las escaleras, pero le estaba dejando claro a Moncho que yo sería quien se ocuparía de Dayna para que estuviera mejor. La metí en la bañera, le quite la ropa dejándola en pantis y bracieles y prendí la ducha. Tan pronto el agua toco la piel de ella se despertó y me miro otra vez con lujuria. Mientras esto pasaba también tenía que batallar con Moncho que estaba en la puerta del baño tratando de entrar pero yo no lo dejaba. “Acho cabrón, déjame verla loco. Diablo, esas tetas puñeta. No seas mamabicho chico.”

No lo deje entrar y lo obligué a que me esperara en el carro, o sea que bajara las escaleras y me dejara en bellaca tranquilidad con Dayna. Pero no lo hizo, Moncho se quedo todo el tiempo en el marco de la puerta del cuarto entre abierta mirando todo lo que pasaba. Después de esto no recuerdo bien como paso pero ya me encontraba en la cama del motel completamente desnudo en compañía de la mujer que había visto vomitar tres comidas completas hace veinte minutos atrás.

Dayna estaba tan loca que solo hablaba en ingles, eso lo encontré bien estupido pero cuando uno esta esnú y con el huevo parao pues como que esas pequeñeces no importan mucho. “Put a condom, put a condom” era lo que me decía ella, así que salí sin ropa a la puerta y tratando de esconder mi erecta hombría con mis antebrazos le pedí a Moncho que me diera unos condones. “Diablo cabrón, después que se lo metas tu dame el winner loco, yo tengo condones pa’ los dos” me dijo un desesperado Moncho. “Mierda es loco, dame los condones a mi que esto es pa’ mi na’ más” le conteste para que se bajara de la nube eyaculadora en la que estaba.

Moncho me dio los condones, me puse uno y empecé con el clásico jueguito de ahora lo ves, ahora no lo ves, pero siempre lo sientes. Ahí estaba dándole igual de duro que Tito Puente con los timbales a Dayna Tetas cuando me percaté de que Moncho 3 Pies estaba mirándonos por la puerta. Solo se veía su cabeza y parte de los hombros, Dayna no sabía que Moncho la miraba mientras yo mojaba mi nugget en su salsita agri-dulce. Hasta la puse en cuatro y mientras me guillaba haciendo las mismas poses que mi sensei Ron Jeremy miraba a Moncho y le sacaba la lengua mientras hacía cuernos con mis manos, como si estuviera diciendo: “¡Mírame loco, se lo estoy metiendo, jaja, que vacilón!” Pero la cara de Moncho en la oscuridad del cuarto no reflejaba ninguna emoción, solo miraba y ya. Después de diez minutos mirando Moncho cerró la puerta y se fue para el carro como le había dicho que hiciera desde un principio.

Paso un rato, hice lo que tenía que hacer y termine. Cuando bajamos las escaleras Moncho estaba dormido dentro del carro. Llevamos a Dayna a su casa, nos montamos en mi carro y le dije a Moncho: “Loco no seas cabrón, no le digas esto a nadie loco, por favor cabrón.” “Esta bien, chilin loco” fue lo que dijo Moncho.

Al otro día por la tarde fui a la cancha de por casa y fui recibido por esta pregunta de parte de Kebo: “¿No te pican las nalgas cabrón?” No entendía de donde venía la pregunta pero ya empezaba a imaginarme que trataba con el algarete de la noche anterior. “¿Qué carajo te pasa loco? ¿De qué tu hablas?” le conteste a Kebo. “No viste, como por ahí están diciendo que Moncho se raspo una puñeta viéndote chingar con Dayna en un motel pues me imagino que te tienen que picar las nalgas, ¿o no cabrón?” Me quede pasmao. “¿Qué cabrón? Este cabrón se estaba tocando el bicho viéndome las nalgas cuando se lo estaba emporrando a esta. Chico loco,¡este jodío cabrón!”

Ahí todo me hizo sentido, cuando estábamos en el motel que solo podía ver la cabeza de Moncho por el marco de la puerta el muy cabroncito había estado jalándose la tripa para no sentirse fuera de grupo y también bellaquear de alguna forma, aunque esta fuera como un control remoto a larga distancia.

Me entere que esa tarde Moncho llegó a los banquitos de la cancha y ante todos los miembros del Corillo Bellaco anunció que había presenciado como a la nena tetoncita del catecismo yo se lo metía en cuatro en un cuarto obscuro de un motel. Cuando le preguntaron que qué hizo él mientras lo veía lo único que pudo decir fue: “¿Pues qué carajo iba a hacer?, ¡me raspe una puñeta socio!” “Pero Moncho, eso no te hace medio maricón haber visto a Alkarah chingando y rasparte una casket loco.” “Nah, cuando yo tenga un hijo le voy a contar de la noche de anoche como la primera vez que hice un threesome en mi vida.”

Actualmente Moncho 3 Pies tiene un hijo de siete años que cada vez que me ve me dice: “Bendición, tío bellaco.”

16 enero 2010

Yo Admiro a Don Ramón

Yo admiro a Don Ramón, flaco tatuado, el más chingón.

09 enero 2010

El Día que Muera Tito Rojas


El día que muera Tito Rojas a nadie le va a extrañar.

El día que muera Tito Rojas el valor de la cocaína en Puerto Rico bajará considerablemente debido a las leyes de la oferta y la demanda.

El día que muera Tito Rojas se dibujará una tímida sonrisa en la cara de Domingo Quiñones al pensar que de ahora en adelante tendrá más guisos en las fiestas patronales y sobraran las drogas que pasaran por su maltratada garganta.

El día que muera Tito Rojas lo van a poner más bueno de lo que en realidad era.

El día que muera Tito Rojas a los rockeros no les va a importar.

El día que muera Tito Rojas el alcalde Santini como homenaje personal se va a encerrar en el baño de su casa con un veinte de puritein y un radio sonando Señora de Madrugada a ver si es verdad.

El día que muera Tito Rojas la gente decente con trabajo se enterara por Twitter, el resto por La Comay.

El día que muera Tito Rojas el hermano en sangre y adicción de Frankie Ruiz que nunca pego una canción, Viti Ruiz, pensara para si mismo: “El próximo soy yo.”

El día que muera Tito Rojas el Gallito de Manatí se tragará una Viagra tan solo para poder gritar encima de su vieja mujer desnuda: “¡Yo soy el verdadero gallo coño!”

El día que muera Tito Rojas allá en Ponce Cheo Feliciano va a pensar sin reflejar ninguna emoción: “Contra, que bueno que me quite a tiempo y me puse a hacer los anuncios aquellos en el Parque Luis Muños Marín. Chico Tito, que pendejo fuiste.”

El día que muera Tito Rojas va a ser noticia de primera plana solo en Puerto Rico.

El día que muera Tito Rojas los bichotes de Humacao se van a poner tristes al darse cuenta que ya no va a ser tan fácil comprarse el yate que querían.

El día que muera Tito Rojas todo el mundo va a pensar que se mato poco a poco por la nariz.

El día que muera Tito Rojas el rapero Big Boy escuchará la canción que grabó con él llamada He Chocado con la Vida y se le escapará una lágrima por su mejilla, la atrapará con la palma de la mano y la utilizará como lubricante para masturbarse mirando el calendario de su ex novia Mara.

El día que muera Tito Rojas por lo menos siete mujeres en distintas partes de la isla dirán que Condéname a tu Amor fue escrito para ellas.

El día que muera Tito Rojas hasta los chamaquitos van a imitar la pose de gallo empericao que siempre hacía cuando se le olvidaba la letra de alguna de sus canciones.

El día que muera Tito Rojas la gente se va a hartar de tanto escuchar a los demás decir: “Perdona, sa’e”.

El día que muera Tito Rojas un malgastado Vico C llegara tarde a la clínica en Orlando donde se da su dosis diaria de metadona.

El día que muera Tito Rojas el mono de la adicción se le bajara de su hombro muerto para posarse sin ninguna prisa en el hombro del Cano Estremera.

El día que muera Tito Rojas ninguna bandera ondeara a media asta.

El día que muera Tito Rojas pidiendo en una luz de Arecibo como un indio al combate MC Ceja recolectará veintitrés dólares.

El día que muera Tito Rojas se pondrá de moda nuevamente insultar a la gente con un simple y sencillo: “¡Pues claro, bruto!”

El día que muera Tito Rojas el Senado no le rendirá ningún homenaje.

El día que muera Tito Rojas el caballero de la salsa Gilberto Santa Rosa no sabrá si dejarse o no el bigote para la próxima grabación de navidad del Banco Popular.

El día que muera Tito Rojas su hija pensará que a pesar de todas las advertencias de su señora madre ella también cometió el error de casarse con un “jodío tecato”.

El día que muera Tito Rojas por fin en el infierno estará completo el Dream Team de la Salsa Tecata integrado por Frankie Ruiz como point guard, Héctor Lavoe como shooting guard, Tito Rojas de small forward, Chamaco Ramírez como strong forward e Ismael Rivera de centro, y en un torneo intramural del infierno este equipo le dará una pela asquerosa al Dream Team del Rock Tecato integrado por Jimmy Hendrix, Kurt Cobain, Jim Morrison, Sid Vicious y Rick James.

El día que muera Tito Rojas los niños seguirán jugando en los parques felices en su ignorante inocencia.

El día que muera Tito Rojas tan solo será un día igual a cualquier otro.

04 enero 2010

Mejor Blog Humor 2009


Todos sabemos que los bloggeros somos seres con falta de cariño y amor porque cuando chamaquito nunca nos abrazaban y siempre nos quejabamos cuando se acababan los eskimalitos verdes del freezer. Por querer opinar sobre todo, hasta de lo que no sabemos un carajo, somos marginados sociales a los cuales no se les pega ni una dominicana recién bajá de la yola en Frenchy's. Por eso cada vez que nos reconocen por algo que hacemos nos sentimos importantes y queremos que todos lo sepan, igual que cuando los papás de uno todavía no se habían divorciado y nos llevaban al Parque Luis Muñoz Marín para que aprendiéramos a corre bici sin rueditas y cuando por fin lo lográbamos les gritábamos para que nos vieran pero estos nos ignoraban porque estaban bellaqueando debajo de los telefericos y pensaban que sus hijos nunca se iban a acordar.

Lo que me lleva a anunciar que esta porquería de blog se llevo el tan envidiado premio de Mejor Blog Humor 2009 en los Arroz con Pinga Awards realizado por el transexual en negación de Nerdote y el ex monaguillo convertido en catador de pornografía brazileña Fetoso en el blog Arroz con Pinga. Estos dos idiotas funcionales llevaron a cabo unas votaciones para premiar a la Blogosfera Boricua en diferentes categorías tales como Mejor Blog con Chistes Noventosos, Mejor Blog donde se Hable Mierda con Cojones y Mejor Blog para Recordarnos cuanto Tiempo perdemos en Internet.

Blasfemias y Recuerdos arrazó con la categoría de Mejor Blog Humor con la exorbitante cantidad de 36 votos (Nuevo Record Guiness en votaciones que nadie sabe ni que existen) y así dándome licencia para estrujárselo en la cara a todo el mundo durante un año completo hasta que los haga sentir mal consigo mismo por su incompetencia, incluso a la gente que no tiene Internet y que no les importa un carajo lo que es un blog.

Aquí esta el video de la ceremonia de premiación. Como podrán ver estos dos futuros deudores de ASUME con problemas de juegos y apuestas no escatimaron en lo más mínimo para traernos un producto de alta calidad. Es en tri-di como Avatar 3D pero también se puede ver sin las gafitas esas que dan un dolor de cabeza encojonao. Fue realizado con un presupuesto de doce dólares, dos empanadillas de pizza, un dos de un gare y una cagá de madre. Al final del video adjunto mi discurso de aceptación del premio que deje en los comentarios de Arroz con Pinga. Veanlo, esta bien cabrón.


Discurso Blasfemo de Aceptación

Le quiero dedicar este premio (el de Blog Humor del 2009, Blasfemias y Recuerdos) a la Academia, a los Blogs de Puertorro, a Willie Bemba que me trata super bien cada vez que voy pa' la Perla, a Cheo Siete Pestes, a Cocolo, a Javier Mal Hoja por la vez que nos asaltaron en Bairoa, y muy en especial a mi hermanito Moncho 3 Pies por la vez que violamos un becerrito y al otro día se lo dijo a todo el mundo en la cancha de por casa.

Y por último este mensaje va para el mamao de Fico Fronte, mere pezcueso, deja de tirarte los pasos míos mordíos. Te ví bailando pai, si quieres podemos arreglar nuestras diferencias en una pista de baile rodeada en fuego, entran 2 sale uno. Te voy a dar esa partía mijo, ay bendito.

Nerdote, muy cabrón el video, gracias por hacer estos awards. Eres el mejor cabrón.

P.D.
Vamo a beber otra vez cabrón a ver a quien entrevistamos en la loquera, jaja, te quiero hijoeputa. ¡¡¡NERDOTE CABROOOOOOOOOOÓN!!!

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