04 mayo 2010

El Becerrito Velao





Terminaba de ver a dos gordas blancas pelearse por el amor de un negro alto con cara de sato y relambío que parecía que quería tener a las dos a la vez en el programa de Jerry Springer y me dije a mi mismo: “Bueno, me voy pa’ fuera un rato a ver que la que hay.”

Era la época en que la extensión artificial de mi cuerpo no era un celular sino una bola de baloncesto. Me la lleve dribleando para investigar lo que ocurría en las calles de por mi casa. Después de estar un rato caminando e imaginándome que era Tim Hardaway y que dejaba pegao a to’ el mundo con mis habilidades baloncelísticas, en especial al huelebicho de Patrick Ewing, llegue a casa de mi pana Kebo.

Kebo es todo un personaje, él era el promiscuo del corillo de por mi casa, al corillo con los que me críe nos llamábamos a nosotros mismos el Corillo Bellaco, teníamos equipo de baloncesto con ese nombre y to’. Kebo fue el primero que metió con una mujer, aunque es menor que yo, también era un delincuente juvenil de esos que robaban spoilers de carro, se salió de la escuela en octavo grado, se metía drogas blancas con su papá y hasta grafiteaba, no por el arte sino para joder la propiedad privada. Un perfecto rebelde sin causa boricua.

Cuando llego a la casa de Kebo este estaba con el novio de su mamá mezclando cemento. Kebo era hijo de padres divorciados, su mamá no se había vuelto a casar pero si tenía sus novios. Con el que se encontraba ese día mezclando el cemento le decíamos El Vietnamita, parecía un viejo camboyano que se pone sombreros de paja como Rayden en Mortal Kombat, era un jíbarito con facciones de oriental, parece que así es como le gustan a la mamá de mi pana. Llegué y Kebo me enseño una ropa que se había comprado. Se había comprado un mahón color violeta, si violeta, y me pregunto que si que pensaba, yo le conteste: “Viste loco, se ve melaza… pero ¿no lo tenían en heterosexual?” Mi pana no entendió la indirecta y salimos afuera a bregar con el cemento.

Tire la bola a un lado y empezamos los tres con las palas a bregar con el cemento, estaban convirtiendo la marquesina de la casa en un cuarto. Sacaron un “six pack” de cervezas y se acabaron. Sacaron un segundo “six pack”, y como siempre sucede en estos casos, se puso interesante la conversación.

Empezamos hablando de aventuras bellacas, solo comentábamos Kebo y yo, el Vietnamita solo nos escuchaba. Que si la puse a mamar en el parking y un guardia me cogió, que si dentro de la marquesina sin que nadie se de cuenta meto chamaquitas ahí, que si al lado de la cancha de baloncesto y cosas por el estilo. Hablábamos y nos reíamos, a veces ya habíamos escuchado la historia pero con todo y eso uno se reía por que estaban cabronas. Entonces el Vietnamita empezó a hablar y dijo una de las cosas más increíbles que he escuchado en mi vida.

“Una vez, cuando yo era chamaquito, tenía que tener como 15 años, mis papás me mandaron a vivir con mi hermana que era mayor que yo por 10 años. Chacho ese sitio era bien lindo, un campo perfecto para vivir, mi hermana tenía un montón de animales por allí, el sitio era una chulería. Chacho, yo desde que llegue allí tenía un becerrito velao que me tenía loco, hasta que por fin una noche lo pude coger y lo amarre para que no se pudiera mover, tu sabes, le apreté la soga bien apretá para que se estuviese quieto, y ahí lo cogí y ¡¡¡FUA!!! (aquí el Vietnamita hizo un movimiento como si tuviese algo en las manos y le metiera su bicho). Chacho pa' que fue eso, todas las noches esperaba a que mi hermana se durmiera y me iba pal ranchito de atrás, chingin chingin, y se lo metía al becerrito, tenía que amarrarle el hocico para que no hiciera ruido. Chacho, yo me acuerdo que era blanquito, a mi me gustaba tanto que a veces estaba tan bellaco que rápido que se lo metía me le venía encima y tenía que esperar un ratito pa’ metérselo de nuevo (cuando dice esto el Vietnamita forma un círculo con el dedo pulgar y el dedo índice de su mano izquierda, como si dijera tres con la mano, y con el dedo índice de la mano derecha lo mete por el círculo y lo saca repetidas veces, y rapidito). Jeje, y una vez parece que mi hermana se lo sospechaba y me cogió de pendejo, se hizo la dormía y cuando me fui a metérselo al becerrito ella me cogio. Chacho, pa’ que fue eso, me boto pal carajo de su casa y me tuve que ir otra vez a vivir con mis papás, jaja, que tiempos aquellos.”

Cuando escuche todo esto me quede paralizao, no dije nada, mis cejas estaban tiesas y más arriba que de costumbre. No podía salir del asombro de haber escuchado un acto de bestialismo con tanta nostalgia, como si el Vietnamita se hubiese enamorado del becerrito. Mire a Kebo y lo único que él hacía era estar bien serio, seguía con la pala mezclando el cemento con el agua y mirando al Vietnamita con una cara que no reflejaba ningún tipo de emoción.

No quería ni imaginarme lo que pensaba Kebo, se acababa de enterar que el hombre que se lo metía a su mamá también se lo había metido a un becerrito, se acababa de enterar que el bicho que su mamá mamaba por las noches había estado dentro de un totito vacuno, se acababa de enterar que de ahora en adelante cada vez que alguien le dijera que era más bruto que un becerro se imaginaría a su mamá esnúa en la cama con la vaquita de leche Klim al lado en pleno “foreplay”.

No me atreví a reírme, lo peor de tener ganas de reírse y no poder es que te dan más ganas. Kebo no me miraba, seguía bregando con la pala y con una cara bien seria. Tampoco me atrevía a irme para que no me escucharan riéndome en el camino. Kebo nunca me menciono nada de eso, yo tampoco hable sobre lo que dijo el Vietnamita. Han pasado años y nunca lo mencionamos, mejor así, algunas cosas es mejor dejarlas en los recuerdos que blasfemar sobre ellas.

20 comentarios:

Hazme café en las Bolas dijo...

Jajaja El vientamita esta cabron!! Me imagino dandole al becerrito vestidito de Raiyden jajaja

Alkarah José Hirán dijo...

Acho y con la tranquilidad que él lo dijo, como si fuera algo normal, viste, en el campo parece que eso es normal.

Aanadi dijo...

"Se acababa de enterar..." me hiciste reír bien duro que hasta me duele. Pero me pareció una escena de "Y tu mamá tambié" y no es crítica. Si no más bien es digno de una película. Gracias por compartir tu encuentro cercano con un animalista o lo q sea. Ufff y los mental-puctures, magistrales.

Aanadi dijo...

Me fui en el viaje era bestialista. Pero como quiera, la bestia era el vietnamita jijiji

Anónimo dijo...

Waaaaaajajajaja! claj'e cabron!!! Ese vietnamita me recuerda un tipo del barrio que se tiznaba las matas de platano, no habia ni una sola que se salvara, las mirabas de lejos y to'as tenian un jodio roto!!!!

JRDJL dijo...

Cabron, si tu supieras que ese fue el primer post tuyo que lei...Lo volvi a leer y me volvi a reir como la primera vez...Saludos...

el ingeniero dijo...

creo q ya habia leido esta historia... pero sigue estando cabrona!!! en el pasado en los campos de Pr esto del bestialismo era bien comun. Un vecino de algunos 50 años me cuenta que cuando chamaquito cojio a varios de los viejos de su barrio clavandose cabras o yeguas. Esta demas decir que esos viejitos no dejaban que nadie les tocara sus amantes de 4 patas. Hace como 2 años se escucho, publicamente, de un caso de bestialismo por un pueblito del centro... creo q era un viejo con una yegua....

Alkarah José Hirán dijo...

Saludos a todos, gracias por comentar.

Pues si, este fue de mis primeros posts pero como saben me jodieron el blog y de verdad voy a ir poco a poco poniendo posts viejos con posts nuevos, no quiero que se pierdan.

Y más este que de verdad fue el post que me dio confianza para seguir escribiendo por Internet.

Pero de que esto era bien normal en los tiempos de antes es verdad, y todavía hay hombres que mojan el nugget por primera vez con becerritos y yeguas. Es más, mi papá tenía un video en el celular de unos nenes dominicanos metiéndoselo a un burrito en corillo.

Bizarro.

Ms. Conciencia dijo...

¡Loco! ¡Eso está hijueputa lo de los dominicanos! Bueno, qué carajo... Ni modo. Todavía me acuerdo la primera vez que leí este post, tuve que rasparme al baño a buscar papel porque lloré de la risa bien duro, y no conseguía como limpiarme la cara. Pero está cabrón. Leerlo cuantas veces sea, no deja de quitarte la risa cabrona que deja. Me disculpas ahora, que me tengo que terminar de limpiar las lágrimas.

Magdiel dijo...

Ese vietnamita es un cabron. Como le jodio la vida a Kebo. Me imagino que no pudo dormir en par de noches pensando en un threesome entre la mai, el vietnamita y el becerro.

Alkarah José Hirán dijo...

Yo solo espero que Kebo no lea este post porque el descubrió mi blog hace poco, ese cabrón es capaz de darme un puño en la cara si lee esto. Uy.

David dijo...

Un amigo de Corozal me contó como una vez le dijeron que tenía que estar metiéndoselo a una gallina o una cabra. Al pobre le afectó la sugerencia un poco.

el ingeniero dijo...

^^^^ ESTE CABRON!!!! el amigo del pana de mi primo me dijo... pfft! ya sabemos q se lo metiste a un gallina!! cabron!

Alkarah José Hirán dijo...

Jaja, el bestialismo esta cabrón.

Cleopatra dijo...

No, el bestialismo es inspirador.

Alkarah José Hirán dijo...

Yo quisiera metérselo a Mister Frisky el caballo.

Y si no pues a Vuelve Candy B.

Kofla Olivieri dijo...

En estos dias arrestaron a una mujer aqui en Pensilvania teniendo sexo con un perro.

Alkarah José Hirán dijo...

Un pana que trabajaba en el Hospital Auxilio Mutuo me conto de una vez que un tipo que llego con una frisa alrededor de la cintura y como un bulto grande adentro de la frisa. Para hacer el cuento más corto el tipo se lo estaba metiendo a su perra pero la perra tranco y el tipo no se podía salir de la perra. El tipo se desespero y le empezó a dar cantazos a la perra a ver si aflojaba y lo soltaba pero lo que logro fue matar a la perra. Super bizarro.

merdocrata dijo...

El Bellaqueo Vacuno around th world mi pana. En Puerto Rico se encuentra cuanto degenerado que ni uno ya se sorprende

Vlade dijo...

Especialmente en los campos.

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