
Un refrán de otros tiempos, de cuando los puertorriqueños éramos tercermundistas con la mayor naturalidad, de cuando aún no considerábamos ultrachic desplazarnos a Vermont o a Colorado, con el fin de esquiar y de regresar a Borinquen con las patas enyesadas, me zumba por los oídos mientras contemplo el desfile de corrupciones que abanderan connotadas figuras de la ideología anexionista: Como los paños de malva.
Ya nadie recurre a dicho refrán. Tampoco se recurre a la malva, una planta silvestre con mucha rama, mucha flor y ninguna resonancia socialera. ¿Quién, intoxicado por el humo del caché, encargaría un corsage o un bouquet de flores de malva? ¡Para dárselas de Persona Cachendosa nada mejor que las orquídeas y las rosas!

Más, la escasez de resonancia socialera, a fin de cuentas una resonancia bastante pendejona, la compensaba la silvestre mata con sus propiedades medicinales. Se hervía y servía como guarapillo de soplar y beber, si se impregnaba un paño con su zumo y se lo colocaba en el pecho enfermo, la malva remediaba la congestión y hasta la sanaba. Quede claro: los paños de malva remediaban y hasta sanaban si se aplicaban en régimen de quita y pon, uno tras otro, seguiditamente, sin pausar.
Ahora comprenderán ustedes porqué me zumba en los oídos el refrán de otros tiempos; refrán que circulaba en aquellos entonces cuando los puertorriqueños éramos mayoritariamente pobres y habitar en Villa Caparra y anclar el yate en algún club náutico y vestir ropa de marca europea, importaría, si acaso, a menos del uno por ciento de la población.
Como los paños de malva, en régimen de quita y pon, de seguido, sin la mínima pausa, en el escaso periodo de un trimestre, en Puerto Rico se viene efectuando un vistoso desfile de ruindades, abanderado por figuras integrales a la ideología que clama por la anexión de Puerto Rico a los Estados Unidos de Norteamérica: un ex-Presidente de la Cámara de Representantes, un Secretario de Educación, un Director de la Autoridad de los Puertos y candidato notorio a la presidencia de la Universidad de Puerto Rico, varios alcaldes, un Senador quien, además, preside el Comité de Nombramientos del cuerpo.

Que sea, justamente, un grupo prominente de anexionistas criollos el que se consagre a vaciar las arcas de la gran nación norteamericana, grupo que convirtió en sinónimos las palabras anexionismo e irracionalidad, supone un acontecimiento. ¡Tanto besuquearse con los gringos para acabar robándoles la billetera! ¡Tanto hablar de la corruptela de las repúblicas bananeras para acabar por trasformar dicha corruptela en el modelo fatídico de su pillaje sistemático!
Millones de dólares destinados al Partido. Lucro personal. Soborno. Cohecho. Tráfico de influencias. Peculado. Cuentas bancarias engordadas con dineros ajenos. Cheques emitidos a nombre de terceros con el propósito de distraer la justicia. Lavado de dinero en los paraísos de la evasión fiscal como Tortola. Empresas fantasmas. Fortunas almacenadas bajo los colchones. Nepotismo. Pago por intercesiones indebidas mediante trajes que proceden de la alta sastrería italiana. Viajecillos de fin de semana a las papiamentosas antillas del ron. Regalos de casas suntuosas a quienes practican el magisterio del mal. Enriquecimiento súbito. Enriquecimiento ilegal. Enriquecimiento desordenado.
El crimen de cuello blanco lo soporta un esquema sólido que podríamos llamar, indistintamente, saqueograma y mafiograma, pues se aprovecha de los modos del saqueo tradicional y los modales de la mafia moderna. Será, entonces, el universo de la ficción, tanto la ficción literaria como la ficción televisiva, el ámbito donde indagar, a fondo, las razones posibles de los comportamientos delincuenciales.

En la novela gansteril y en la serie televisiva del mismo tema, ya sea El Padrino de Mario Puzzo, ya sea la serie televisiva Los Soprano, de las diversas facetas del crimen se ocupa una familia obsesionada por la relativa respetabilidad que otorga el dinero. Ambas expresiones artísticas, paradigma de la ceguera moral la una, paradigma de la ambición descontrolada la otra, dramatizan el desplazamiento de la vida por el fast lane, ese carril por donde se debe correr a gran velocidad. El fast lane, el carril exclusivo, el carril privilegiado, ha pasado a simbolizar la versión barata del sueño americano.
En la versión barata del “american dream”, tanto la que elabora el universo de la ficción, como la que elabora el universo de la realidad puertorriqueña actual, todo se puede negociar, todo se puede transar, todo se puede robar. De hecho, una consigna con lejanos ecos filosóficos hermana ambos universos. Los Corleone y los Soprano, apellidos respectivos de las familias que protagonizan la novela El Padrino y la impresionante serie dramática de la televisión norteamericana, al igual que los políticos puertorriqueños ruines que hoy desfilan en régimen de quita y pon, de seguido, en el escaso periodo de un trimestre, parecería que marchan al ritmo dejado escapar por una consigna siniestra: Robo, luego soy.
Lástima que en el país nuestro tal seña de identidad: Robo, luego soy, no consigna desatar la indignación y el desprecio unánimes. Lástima que, a cada nueva oportunidad, la lealtad debida al partido hipoteque la lealtad debida al país.
12 comentarios:
Esto lo tenía guardado hace un tiempo ya entre mis cosas que escribo y nunca he publicado.
Espero que les guste.
PAZ
Da igual que lo tuvieras guardado. Era de actualidad antes y lo sigue siendo hoy. mañana? El destino de la islita que se vendió por malls, fast food, cable TV y promesas de blancura está escrito. Dijo Einstein que hacer lo mismo una y otra vez esperando resultados diferentes era la locura misma. Paz pa ti también.
Los politicos se venden al mejor postsor. Lo triste es saber que no hay un candidato que verdaderamente quiere beneficiar al pueblo.
Claje e mierda
Los anónimos me la pelan.
;-)
alkarajo te iras tu!!!
me encantó. disfruto tus escritos cómicos pero creo que estoy disfrutando más los serios. en todo caso, ¡sigue escribiendo! son pocos los blogs que están haciendo cosas de calidad en estos días...
El nepotismo siempre triunfa sobre la justicia.
La justicia ¿dónde esta? Justificada en los altares del capital.
Gracias a todos por comentar.
Muy buen material.
Recientemente me encontré con tu blog y he estado leyendo a lo largo. Yo pensaba que iba a dejar mi primer comentario. No sé qué decir, excepto que he disfrutado de la lectura. blog de Niza.
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