
Mahones baggy size 38. Chek. Camisa Tommy Hillfiger tamaño XX-L. Chek. Tennis Reebok de Shawn Kemp que parecían cebras blancas y negras. Chek. Recorte fade afeitao abajo y la dos arriba. Chek. “Vamo’ a ver la pelea.”
Mike Tyson (el último malo del video juego Myke Tyson’s Punch Out!!! y ex-convicto ofensor sexual peso completo) recién acababa de salir de la cárcel y haría su segunda pelea en la libre comunidad contra Evander Holyfield. Para un adolescente clase medianero con ínfulas de raperito noventoso este evento era tan importante como lo es para un judío saber como están sus acciones en la bolsa de valores o como lo es para un cura católico saber cuan lejos queda de su iglesia la escuela elemental más cercana. Es importante recordar que esta historia ocurrió la noche de la primera pelea de Tyson y Holyfield en el 1996, y no la revancha del ’97 donde Tyson le mordió la oreja a Holyfield; esa es otra historia.
Después de vestirme como todo un payaso violento en tiempos de hambre me dirigí a la esquina del barrio. La esquina quedaba justo entre todas nuestras casas y la cancha de baloncesto y era ese lugar donde todos en el Corillo Bellaco socializábamos en franca camaradería de noche y de día y donde compartíamos historias, chistes, sueños que nunca se cumplieron, insultos, intercambio de video juegos y pornos de VHS, las primeras borracheras de todos, en fin, la esquina era nuestra casa club al aire libre ya que no teníamos una y además tener una casa club sería una cosa bien estúpida.
Llegue a la esquina donde me esperaban Luis Mahoney y Juanca Barkley. Luisito vestido con una camisa Nike con los colores azul cielo de North Carolina y Juanca con camisa de misma marca pero con el azul obscuro de la universidad de Georgetown. Ambos con mahones Boss tan anchos que podían ser usados como paracaídas si alguna vez eran empujados de un avión con ellos puestos; Luis con los tennis Fila de Grant Hill y Juanca con los tennis Air Force Max de Charles Barkley.

Esa misma noche me entere que en casa de Juanca había una cajita pirata de cable tv como lo había en todas las casas de mi vecindario y que el papá iba a ver la pelea en su residencia. “Dale” y allá vimos la pelea. No la recuerdo bien, se que Holyfield ganó porque para ese tiempo ya Tyson le daba más a la nariz y al esnifeo que a los puños y al guanteo. Fue una porquería de pelea, doce rounds de ver a dos tipos fuertes abrazándose y un arbitro celoso separándolos. Decepcionados nos fuimos de la casa de Juanca sin ningún plan trazado a ver que nos regalaba la noche.
Como ninguno tenía vehículo propio el aburrimiento nos llevo a la esquina a hacer lo que siempre hacíamos en estos casos; esperar que pasara un carro y se llevara a tres menores de edad a janguear por ahí sin rumbo. Nunca llegó ese carro. Todavía era la época en que podíamos divertirnos de la vida sin una cerveza en la mano o sin nada que nos alterara la mente como hacían los grandes que se fumaban cualquier cosa que pudiera quemarse y se lo metían en los pulmones. Para nosotros los chamaquitos ver a los grandes emborracharse y endrogarse era como ver muñequitos de Looney Tunes en vivo y con personas. Todo un espectáculo social. Mientras revisamos en una larga conversación nuestros temas favoritos otra vez (siendo nuestros temas favoritos: sexo, NBA, mierda y los Simpsons) llegó la guagua de Repo llena de gente.
Aquí es cuando la historia se pone algarete.
La guagua de Repo era apodada por el Corillo Bellaco como “La Chevy Chase” ya que era una station wagon igual a la de “National Lampoon’s Vacation”. Con la peculiaridad que en esta guagua no andaba la familia Griswold sino Repo su conductor, Camacho Shreck, Pajarito y Tito Feka.
Todavía Tito Feka no era mi pana tecato sino solamente mi pana, o sea todavía no había empezado a hueler heroína y podía socializar como cualquier empleado del peaje de Montehiedra con una novia estilista gordita como era el caso de mi amigo sincero Tito Feka en aquella época. Esto pasó cuando Tito todavía era gente, como se convirtió en tecato es otra historia.

Al igual que nosotros ellos acababan de ver la pelea de Tyson vs Holyfield con la única diferencia que nosotros la vimos en casa de Juanca y ellos la habían visto en casa de uno de los integrantes de la mafia de Aguas Buenas y se habían volado la mente y bebido como si el alcohol fuera ilegal y el bartender se llamara Al Capone. El más loco que estaba de todos era Camacho Shreck, a quien disponían a dejar en su casa que era la más cerca a la esquina.
Luisito, Juanca y yo nos quedamos mirando a ver que pasaba. Camacho se bajo de la Chevy Chase y tan pronto puso su alcoholizado y poco equilibrado pie en la calle los otros tres manganzones se bajaron de la station wagon y le cayeron encima a puños. No es que estuviesen peleando pero como la nota de Camacho se prestaba para eso pues ellos siendo sus bueno amigos le caían encima con una buena dosis de puños de cariño. La borrachera de Camacho era tan intensa que de todos los puños que tiro a lo loco no acertó ni uno, mientras que todos los puños de Repo, Pajarito y Tito Feka le conectaron en la espalda, barriga y pecho a Camacho.
“Acho, estos mamabichos. Deja que los coja chorro e’cabrones mal paríos” era lo que salía de las cuerdas vocales bañadas en etanol barato de Camacho. Nosotros nos reíamos en una pavera incontrolable como si estuviésemos en una obra de teatro donde los únicos espectadores éramos nosotros y que a diferencia de las obras de teatro regulares esto daba risa.
Repo, Pajarito y Tito Feka se montaban en el carro, se volvían a bajar para seguir dándole, se montaban otra vez y repetían el relajito. Ya lo habían hecho tres veces cuando por fin Repo decidió irse en la Chevy Chase, se montaron y fueron a virar al final de la calle, al hacer esto tenían que volver a pasar por la esquina una vez más. Mala idea.

En un momento de iluminación Luis Mahoney, siendo el ser más cruel que ha caminado sobre la faz de la Tierra, le gritó a Camacho: “Ah, pero Camacho no te la dejes montar así pai. Coge uno de los bloques esos y tíraselos al carro, que se joda.” De casualidad en la casa de al lado de la de Camacho estaban construyendo una pared nueva que iba a dividir la colindancia de la casa de los aprendices de títeres en pubertad que éramos nosotros, o sea que quedaban bastantes bloques mal puestos por ahí. Luisito fue como el Diablito que se le paró en el hombro a Camacho y le dijo que hacer a su maltratada mente.
“Estos se creen que uno es pendejo, mierda es. Ahora se jodieron por cabrones” dijo un ebrio Camacho antes de coger uno de los bloques de construcción y tírarlo contra el piso. Al hacerlo el bloque se rompió en dos pedazos, Camacho recogió el pedazo más grande y camino unos pasos hacia dentro de la calle.
Para esto ya habíamos parado de reírnos y estábamos a la expectativa de si Camacho haría algo con el bloque o no. Yo pensaba que no lo iba a tirar.
Justamente cuando la station wagon de Repo paso por la esquina Camacho le tiró el pedazo grande de bloque con un arco y ángulo que nos recordó como Piculín Ortíz tiraba sus globitos desde la línea del tiro libre. El bloque tuvo que haber estado dando vueltas en el aire como por dos segundos.
“¡¡¡CLAAASH!!!” Cuando el bloque impacto el lado izquierdo de la Chevy Chase pensé que había entrado por la ventana del conductor y que le había dado en la cara a Repo, hasta pude verlo agachándose y cubriéndose con los hombros para evitar el cantazo del bloque. Me había equivocado, el bloque dio justo en la parte fina de metal que divide el cristal del conductor con el cristal del pasajero posterior. Todos los cristales le cayeron a Repo por la espalda y en la falda de Tito Feka que estaba sentado en la parte de atrás.

“Estos cabrones, se creen que uno es pendejo. Que sigan jodiendo pa’ que vean lo que les hago la próxima vez, hijos de la gran puta” dijo Camacho entre murmullos de borracho, como si se hablara así mismo mientras se dirigía tranquilamente y tambaleándose con una nota que sería la envidia de cualquier fugitivo de Hogar Crea al portón del hogar de sus padres. Luisito, Juanca y yo no decíamos nada, solo mirábamos lo que sucedía. En realidad no podíamos decir nada porque las ganas de reír no nos lo permitía. Lo más gracioso fue mirar a unos bambálanes que hace unos 10 minutos estaban jodiendo y dándole puños al pobre borracho de Camacho Shreck poner sus caras más serias mientras hablaban con los padres del alcohólico más famoso del barrio para los arreglos del cristal y del carro.
Nunca nos enteramos de porque estaban molestando a Camacho, nunca supimos si fue que empezó él o fue tan solo por ignorancia e inmadurez colectiva que le estaban dando los puños, pero si aprendimos que a veces vacilarse a un borracho no es la mejor forma de terminar una noche de sábado, en especial si es una noche de boxeo. A todos los que llegaron a la esquina esa noche le contábamos la historia como tres grabadoras adolescentes en repeat y mostrándoles los pedacitos de cristal a cualquiera que estuviese dispuesto a escuchar. Paso el tiempo. Dieron las tres de la mañana en la esquina y nos fuimos a nuestros respectivos hogares.
Tan solo otra noche más de peleas para el Corillo Bellaco.
17 comentarios:
Dialo mano tu no me das nada de gracia. Es mucha berborrea para explicar cualquier cosa insignificante. Ya te he dado mucho "break" pero ya me rindo. Tienes más infulas de grandeza, de cómico y de inteligente, de lo que realmente eres. No es tirar la mala, sólo mi humilde opinión.
Blasfemias y Recuerdos no sirve.
to el mundo tiene un pana qe cuando esta boracho hace cosas asi de cabronas, por eso yo cuando mis panas se emborachan yo los dejo por ahi y los recogo cuando acabe de hacer lo mio
ah y deben de haber como 40 corillos en PR qe se llamen corillo bellaco; mi combo se llamaba los bella-cosos
Nosotros teníamos un equipo de baloncesto y le pusimos de nombre "Corillo Bellaco" y a las camisas en la manga izquierda le pusimos las letras C y B, cuando nos preguntaban gente que no queríamos que supieran el nombre siempre decíamos que significaba Charles Barkley.
Buen post con recuerdos hechos escrito. Seguimos esperando el próximo. Casi vi el metal y el cemento delante de mi. Y oí esas risas.
Anonimo tienes razon esta es la ante penultima vez que leo a este tipo. despues no vuelvo
Saludos a David.
El primer anónimo y Serio E. Irreverente se pueden ir los dos al carajo conmigo abajo.
Blasfemias y Recuerdos quedo "Mejor Blog Humor del 2009", si se quieren reír busquen los posts viejos, de seguro se les sale un poquito de meao de sus maltratadas vejigas.
De todas formas los anónimos me la mascan.
Por mi madre que estas describiendo a mi corillo, Corillo de la Esquina. Mientras leía me acordé de una noche después de las patronales del pueblo en el que dos panas, con una borrachera de tres pares, se pusieron a discutir y en vez de meterse pal' de puños, se cayeron a correazo limpio.
Jajajaja, a correazos, vete pal carajo.
Eso tiene que ser una pelea épica, como si fueran latigazos pero de cuero colombiano comprado en Donato. Jajaja.
Esta historia me recuerda mucho a las mías, sobretodo cuando andábamos borrachos guiando después de peleas de boxeo. \\
Siempre me gusta leerte. Nunca me decepcionas.
BTW:
HECHO: Puerto Rico es #primermuno y #tercermundo en un país a misma la vez.
Puerto Rico 2 y 1/2
Todo boxeador que aspire a ser grande debería conocer de este post para que sepan su responsabilidad social: buen ejemplo cuando dan una buena pelea y tienen a conocidos y desconocidos en tertulia discutiendo cada round. Mal ejemplo, cuando hacen una mierda de pelea y se presta para sucesos como el de este post. Pero hay que admitir que esos son de los momentos que más uno se disfruta, siempre y cuando uno no este en los zapatos de Repo jaja
Vaya mierda la mía que tengo esa jodienda de nunca ir a ver peleas emn bonche sino pagarla y verla solito en casa quizas con uno que otro pana que traiga pikaera. nunca he presenciado ni discuciones ni pendejazes como en el post ni los correazos como en el comment de arriba. Por cierto eso de los correazos está como para pasarlo por YouTube.
cuenta la historia de cuando te asaltaron y despues tuviste q empujar el carro del pillo pq se quedo.............
Siempre que pelea un puertorriqueño en una pelea importante las veo en casa para cojer la loquera y no guíar, pero las de otra gente las veo afuera. Pero siempre en las noches de peleas pasan cosas locas.
Lo de cuando me robaron y tuve que empujar el carro del pillo porque se le quedo es buena.
Mano me rei con cojones con ese cuento y con lo de Robert_richard de que sus panas se jartaron a correasos. Solo imaginarmelo me causo mucha gracia. Sigue adelante con el blog mano q siempre tienes historias nitidas.
Yeah! Gracias gjv, lo mejor de las historias del Corillo Bellaco es que son verídicas, esta tal vez no da tanta risa pero la que pienso escribir próxima es la mejor de todas.
Gracias por leer.
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